La profecía se ha cumplido. Habrá un día en el que un golfista muy alejado de la élite gane cuatro millones de dólares por tres días de trabajo y se consume la revolución. Ese día ha llegado. Este sábado, el sudafricano Charl Schwartzel, número 126 en la clasificación mundial, ha vencido en el primer torneo de la opulenta liga saudí, celebrado en Londres, y por la cita de tres jornadas se ha embolsado los cuatro millones de dólares que reparte la clasificación individual solo para el líder y otro pellizco de 750.000 dólares porque su equipo, el que formaba con otros tres compatriotas, llamado Stinger, ha arrasado en la modalidad colectiva: es decir, 4,75 millones por un fin de semana. En los últimos cuatro años había ganado 3,9 millones en el circuito americano.

