En 1970, tras terminar el Mundial de México, la FIFA convocó un concurso para diseñar un nuevo trofeo para los campeones. Hasta entonces, el vencedor de la Copa del Mundo de fútbol levantaba la Copa Jules Rimet, en honor del que fuera el primer presidente del máximo organismo del fútbol. El diseño ganador fue el presentado por el artista italiano Silvio Gazzaniga, que representaba a dos hombres entrelazados sosteniendo un globo terráqueo. Más de 50 años después, el artista ruso Andrei Molodkin (Buy, Kostroma Oblast, 56 años) ha creado una reproducción exacta de ese trofeo y la ha rellenado de petróleo catarí —tiene el certificado de origen del mismo— con el fin de denunciar la muerte y corrupción que envuelven la Copa del Mundo que se celebra estos días en aquel país del Golfo. The Dirtiest Cup, la copa más sucia. La obra ha sido comisionada por la revista española Líbero y estuvo expuesta en la Galería Nueva, en Madrid, donde podríamos suponer que fue un éxito, pues la lona de dos metros con una imagen de la obra que anunciaba la muestra fue robada pocas horas después de ser desplegada. Cuando termine el torneo, la copa de Molodkin viajará a París y se pondrá a la venta en la web Artsy con un precio de salida de 115 millones de euros, que es la cantidad en sobornos gastada por el Gobierno catarí, según una investigación del FBI.

