El deporte siempre ha formado parte de su vida. <strong>Sandra Gómez practicó gimnasia rítmica hasta los 15 años y la compaginaba con esquí</strong>, «el gran candidato» a dedicarse a él. Habiendo <strong>nacido en Cercedilla, cuna de la exitosa saga olímpica de los Fernández-Ochoa</strong>, no hubiese sido de extrañar. <strong>»Con 8 años yo decía que era profesional del esquí, no quería saber nada de motos</strong>, aunque sabía ir en ellas. Con 9, me di cuenta de que mis padres no iban a poder pagar los viajes y forfaits de esquí», confiesa la piloto madrileña en el plató de <a href=»https://www.marca.com/marca-la-diferencia.html»><strong>MARCA la Diferencia</strong></a>. Sandra pidió entonces a su padre una moto. Le costó un año convencerle porque él le recordaba que la había tenido pero no la había querido.

