Huidizos. Sin querer hacer declaraciones a los periodistas. Y escuetos ante el juez de instrucción Alejandro Abascal. Así ha sido el paso este lunes por la Audiencia Nacional de tres antiguos altos mandos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF): Ángel María Villar, su presidente durante 29 años (1988-2017); Victoriano Sánchez Arminio, expresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA); y Raúl Massó, ex secretario general del CTA. Imputados por el caso Soule —sobre el presunto desvío de fondos durante la etapa de Villar—, los tres han acudido puntuales a su cita ante el magistrado. Pero esta apenas se ha prolongado una hora. Arminio se ha negado a responder; y Villar y Massó se han limitado a afirmar que no tenían ningún control sobre el manejo de casi ocho millones de euros procedentes de la recaudación de las quinielas, que se encuentran bajo sospecha.

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