La trayectoria de Tadej Pogacar se ha transformado en una conquista perpetua. El esloveno, ya consolidado como un atleta generacional, no solo compite contra sus rivales, sino contra la propia historia. Acumula trofeos con la misma naturalidad con la que se recogen bidones en ruta, y hoy, en la Vía Roma, ha firmado una de las gestas más monumentales de su carrera.

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