Saltan chispas por la tensión nunca declarada entre Isaac Del Toro y Juan Ayuso. Se juegan unos segundos de bonificación en el esprint intermedio y arranca eléctrico el líder para sumarlos en su casillero, pero detrás aparece Ayuso y se los roba al mexicano, aunque haya otras interpretaciones sobre la acción y el color del cristal con que se mira. Pero la cosa no viene de ahí, y ni siquiera de unos kilómetros antes cuando en San Giovanni in Monte, Del Toro endurece el ritmo junto a McNulty, Bernal, Carapaz o Roglic, y Ayuso, mal posicionado en la última curva del descenso que enlaza con la subida, se queda atrás sin conseguir unirse al grupo, hasta que todos aflojan mientras el jersey rosa mira hacia atrás, como si recibiera órdenes por el pinganillo y tuviera que quedarse a esperar a regañadientes al líder natural del equipo.

