No es la primera vez que lo hace Carlos Sainz, que tiene un gesto de piloto de otra época. De cuando se cambiaban el coche varios, o uno paraba para ayudar a otro, la época de los ‘gentleman drivers’ antes de la superprofesionalización en la que <strong>Peter Collins cedió su Ferrari a Juan Manuel Fangio mientras ambos aún luchaban por el título mundial de la temporada 1956</strong>. Hasta chirría en esta era de egolatría desatada en la que<strong> Verstappen es el niño al que su padre dejó tirado en una gasolinera por no ganar.</strong>

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