Sonríe Aryna Sabalenka, la tenista de la mirada felina y, por fin, con el prestigioso trofeo de Indian Wells entre las manos. Le cuesta sangre, sudor y lágrimas, pero finalmente lo consigue. Así que de un plumazo, logra una doble redención: se corona en el desierto de California y, a la vez, lo hace frente a Elena Rybakina, una rival que se ha convertido en un quebradero de cabeza para ella, la número uno, capaz de sostenerse sobre el alambre, primero, y de levantar un punto de partido en el desempate final: 3-6, 6-3 y 7-6(6), tras 2h 31m. Lo quería y lo tiene, como casi todo lo que se propone la vencedora. Tenía una deuda pendiente y se lo cobra a lo grande. Vibrante el desenlace.

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