Todos los torneos del circuito tenístico profesional, y con mayor magnitud los Grand Slam, cuentan con pistas de muy distinto rango. Las más modestas, de pequeña grada para el espectador, albergan los partidos de los jugadores peor clasificados en ambos cuadros. Los grandes estadios, en cambio, tienen personalidad propia, reconocimiento mundial y el prestigio de haber acogido todas las finales de nuestro deporte.

