Ruud Gullit (Ámsterdam, 1962) mantiene su imponente presencia física –1,91– pero hace tiempo que dejó atrás esos rizos que compartía con Frank Rijkaard, su amigo de la infancia en Oud-West, un barrio multicultural de la capital neerlandesa. Ambos, junto al elegante Marco van Basten, conformaron la espina dorsal del gran Milan y la selección holandesa que maravillaron al fútbol europeo en la segunda mitad de la década de los ochenta del siglo pasado. Ahora está en Madrid, como miembro de la prestigiosa Laureus World Sports Academy desde 2017.

