Este 2022 que ya había marcado un punto de inflexión rotundo con la espectacular ascensión de Carlos Alcaraz incide en subrayar el relevo generacional. En París-Bercy, el joven Holger Rune, también 19 años, resiste a todo y se eleva para atrapar su primer Masters 1000 y enviar un mensaje: señoras y señores, aquí estoy yo. El nórdico derrota a Novak Djokovic en la final (3-6, 6-3 y 7-5, tras 2h 32m), pulveriza varias barreras e irrumpe directamente en el top-10 mundial, cuando en septiembre del año pasado, fecha del único precedente entre ambos hasta este reencuentro de París, era el 141º del mundo y emergía como prometedora promesa. Hoy, Rune es una realidad.

