El regreso de Antonio Rüdiger a los terrenos de juego el pasado 24 de agosto no fue un partido más. El central alemán volvió a vestirse de corto contra el Oviedo tras cumplir su larga sanción en laLiga y el destino quiso regalarle una coincidencia cargada de simbolismo: el árbitro designado para el encuentro fue Ricardo De Burgos, el mismo colegiado que lo expulsó en la pasada final de Copa por aquel gesto tan desafortunado de lanzar una cinta de kinesiotaping y perder los papeles lanzándose a por él.

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