En el Masters de Augusta nace otra leyenda. En el campo más bello del planeta alzó Jack Nicklaus el último de su histórica colección de 18 grandes, en estas praderas dio a luz Severiano Ballesteros a una generación de éxitos del golf español, y en este museo firmó Tiger Woods una resurrección nunca antes vista. La última página la escribe Rory McIlroy, el norirlandés que este domingo ganó el Masters en un desenlace antológico, otra vez digno de la mejor obra de Hitchcock. McIlroy se vistió con la chaqueta verde al vencer en un desempate al inglés Justin Rose tras acabar ambos en -11 en una última jornada maravillosa, llena de cambios en el marcador, una obra maestra. Patrick Reed fue tercero con -9, Scottie Scheffler remó hasta el cuarto puesto con -8, y Sungjae Im y Bryson DeChambeau terminaron con -7. Jon Rahm trepó hasta el 14º lugar (-3).

