Patrick Mouratoglou es un famoso entrenador de tenis que tuvo al otro lado de la red a pupilos tan distintos como Jérémy Chardy, Grigor Dimitrov o Serena Williams. Un típico francés alto y guapo, ya de 55 años. Había empezado en las pistas con aquel viejo conocido chipriota, Marcos Baghdatis, a quien hizo número 1 junior. En 2024 su nombre se depositó en los principales periódicos del mundo por razones espectaculares: a su lista de discípulos se había sumado el mejor delantero de fútbol de la historia, Ronaldo Nazario. El brasileño, pasado de peso, le pega el revés a una mano, señal legendaria de distinción. Tiene una derecha poco ortodoxa, entre la de Kyrgios y Medvedev. Y lógicos problemas en desplazarse por la pista (cuando lo hace, parece un lento y mortífero submarino). Pero lo interesante es lo que ocurre cuando se sienta cubierto de sudor, jadeando.

