Si de por sí ya tenía alicientes este Roland Garros, más que de sobra teniendo en cuenta el paisaje que se adivina para las dos próximas semanas y los últimos acontecimientos de la gira sobre tierra batida –el paseo triunfal de Carlos Alcaraz por Barcelona y Madrid, el infortunio de Rafael Nadal en Roma, el renacer de Novak Djokovic en el Foro Itálico…–, el sorteo efectuado este jueves aportó un extra de pimienta a la edición que comienza el domingo. Desde ya, desde el minuto cero, tensión y fuegos artificiales. Dinamita. Un cóctel absolutamente explosivo. Puestos a entrelazar, pensaría seguramente el guionista imaginario de este torneo tan trascendental, tan atractivo, qué mejor que hacerlo a lo grande. Así que adelante: toda la pólvora al servicio del espectáculo. Todos por el mismo camino.

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