Dolido por una aparatosa caída en la pasada Vuelta a España, que le hizo bajarse de la bicicleta antes de tiempo, Primoz Roglic, de 33 años y uno de los líderes del Jumbo-Visma, pasó la pena y la rabia —acusó a Fred Wright (Bahrain) de meterle la rueda por detrás para que se diera de bruces con el asfalto— tumbado en el sofá de casa. Tenía magulladuras y un dolor en el hombro que no remitía. “No podía soportarlo y apenas podía dormir, por lo que no había otra solución que no fuera una operación. No sé cómo será mi temporada y no tiene sentido decir en qué carreras participaré”, resolvió entonces el tres veces ganador de la Vuelta, que pasó por el quirófano el 10 de octubre. “Fue una pena que no pudiera continuar en la carretera”, deslizaba a muchos kilómetros de allí Remco Evenepoel, de 22 años, cabecilla del Quick-Step, vencedor de esa Vuelta que le resaltó como uno de los mejores, después adornada por el maillot arcoíris del campeón del mundo, laureles que le llevaron a ganar el Velo d’Or (galardón que es como el Balón de Oro pero para los ciclistas). Pasados los meses, se volverán a encontrar en la Volta a Catalunya —carrera de una semana que comienza este lunes—, toda una pelea de gallos que es el paso previo al Giro de Italia, la fecha en rojo marcada para este curso por los dos ciclistas.

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