Con un vídeo escueto se dio una de las noticias más expansivas de los últimos tiempos en el planeta baloncesto. Bastaron 28 segundos de imágenes enlazadas de niños de la escuela del Joventut de Badalona portando una lona gigante que cubría el parquet del Olímpic y que, al desplegarla, se podía leer: Torrna [Vuelve, en catalán]. Dos erres. Las de Ricky Rubio, que, según expuso el club verdinegro, “vuelve a sonreír” con el fichaje del genial base por una temporada. Una sonrisa que se contagia al baloncesto español, que recupera a uno de los jugadores de más talento de su historia. Después de una temporada sin jugar para reflexionar sobre su carrera, Ricky Rubio volverá a los 34 años a defender la camiseta de la Penya, el club en el que se formó y donde nació su leyenda. El base internacional ha explicado este miércoles sus sensaciones frente a este esperado regreso a las canchas. “No me he preparado nada, pero os cuento y voy a ser sincero, a abrirme. Lo primero, gracias porque en un momento difícil se me respetó mucho. Y decir que vengo con una ilusión que hacen mucho tiempo no tenía. Una ilusión que nunca he tenido”, señaló Ricky en el acto de presentación en sociedad como verdinegro.

