Brasil irrumpió en Qatar con dos caras. Un Brasil sosaina y crujido por la mitad dio paso a un Brasil más nuclear y más corporativo. Suficiente para mandar a la cuneta a Serbia, bien encapsulada de entrada pero quebrada en cuanto la Canarinha subió de marcha. Entonces, con Vinicius por el medio, Richarlison cerró el partido con un gol simple y un golazo para rebobinar y rebobinar.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *