Fernando Alonso desencadenó todo un temporal nada más irse de vacaciones, al anunciar su fichaje por Aston Martin con vistas a la temporada que viene, y los ecos del volantazo del asturiano, todavía piloto de Alpine, siguen retumbando semanas después, a las puertas de que el Mundial retome su actividad, el próximo fin de semana, en Spa. La maniobra de Alonso pilló completamente a trasmano a los ejecutivos del equipo francés, que confiaban en que su principal reclamo aceptaría una ampliación a la baja, tanto en los emolumentos como en la duración –le ofrecieron solo un año–, y que se enteraron del acuerdo alcanzado con Aston Martin al mismo tiempo que el resto del mundo. Las prisas les llevaron a presentar como sustituto del ovetense al australiano Oscar Piastri, quien, sin embargo, solo unas horas después, desacreditó públicamente a Alpine, dejando claro que enfundarse el mono de la división deportiva de Renault no entraba en sus planes pese a formar parte de su plan de desarrollo de pilotos jóvenes. El objetivo del novel de Melbourne, de solo 21 años, era desembarcar en McLaren, un paso que este miércoles está más cerca que nunca, después de que la escudería británica anunciara la rescisión del año de contrato que todavía le quedaba a Daniel Ricciardo.

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