Es el rey de la contrarreloj. No hay otra forma de definir a Remco Evenepoel, que, menudito pero inmóvil sobre su bicicleta, deja un halo dorado por los empolvados repechos de Ruanda, primera sede mundialista en el continente africano. El belga, 25 años, consigue allí, en Kigali, su tercer Mundial consecutivo contra el tiempo —uno, dos y tres, como suman sus dedos al cruzar eufórico la línea de meta—, igualando al australiano Michael Rogers y solo por detrás ya de Tony Martin y Fabian Cancellara, ambos con cuatro entorchados mundialistas.

