Llegó de tapadillo. Por apenas <strong>3 millones de euros</strong> y preguntándose el aficionado medio de dónde había salido <strong>Reinildo Mandava.</strong> Pasado poco más de un año su nombre fue el único coreado en un Metropolitano que valora el empuje y la garra de un jugador que lo deja todo. Ni estar en riesgo de suspensión de cara al derbi impidió varias acciones de mérito para un jugador que es una auténtica genialidad de <strong>Andrea Berta</strong>. Lo que cuesta reconocerle los méritos al italiano… Si fuera otro, ya se le estarían colgando medallas.

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