A Checo Pérez le sentó a cuerno quemado el feo gesto de Max Verstappen en Brasil, no dejándole ganar una plaza en su pelea por el subcampeonato, y reaccionó con fuerza y virulencia, tanta que<strong> Red Bull tuvo que crear un mini gabinete de crisis para templar los ánimos.</strong> Charlaron a final de carrera y todo se explicó allí. <strong>»A Max sólo se le informó en la última curva de que cediera la posición, sin transmitir la información necesaria,</strong> siempre se ha mostrado abierto a jugar en equipo y el equipo acepta sus explicaciones».

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