En la Fórmula 1, la inversión es importante pero no necesariamente lleva hasta la victoria. De ser así, Ferrari no arrastraría una sequía de 15 años sin celebrar un título, de la misma forma que hubiera sido imposible que BrawnGP se coronara en 2009 (Jenson Button), tras comprar, por una libra esterlina, las instalaciones que Honda tenía en Brackley (Gran Bretaña) y que ahora maneja Mercedes. Al margen de la inyección de dinero existen otros elementos a tener en cuenta para calibrar el potencial de un equipo y afinar en sus expectativas ante un nuevo campeonato.

