En el presente torneo de Wimbledon seguimos constatando lo que desde hace un cierto tiempo se da en el tenis actual: la falta de regularidad de los jugadores que llegan a las rondas finales comparado con los de antaño. Contamos con la única excepción de los dos mejores del mundo, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, que sí llegan casi siempre hasta el final. Vemos con demasiada frecuencia cómo tenistas de la talla de Stefanos Tsitsipas, Daniil Medvedev, Alexander Zverev, Casper Ruud o Andréi Rublev son incapaces de mantener un nivel constante en la mayoría de torneos.

