Como en La Cenicienta, dieron las 12 y el sueño del Rayo se desvaneció, dejando tras de sí un campeón de Crystal. Como en La Cenicienta, el Rayo regresa a sus harapos, a sus quehaceres, al día a día de duro trabajo y sudor… con el recuerdo de Szeged, de Bratislava, de Atenas, Estrasburgo y Leipzig cada vez que cierre los ojos. Pero al contrario que en La Cenicienta, aquí nadie se va a quedar esperando que aparezca un príncipe a cambiarle la vida. En Vallecas las cosas se conquistan por asalto y desde hoy ya se sueña sin rendición con el próximo viaje del Rayo por Europa. Que llegará.

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