Se deshizo en elogios Simeone (“A mí me encanta. Cada vez que juega es un gusto verlo, su movimiento y su desmarque hacen la diferencia”) hacia Raphinha hace apenas unos días. El Barça aparecía en el horizonte y el argentino puso su nombre sobre la mesa hablando de las virtudes de un Barça superlativo. No tardó el brasileño en dar la razón al Cholo de que es una de las grandes amenazas del conjunto de Flick. Su definición del 1-1 fue una bestialidad de verticalidad. También, su capacidad para generar problemas cada vez que enfila la portería rival. No es raro el abrazo que le dio al técnico alemán cuando, ya reventado, le sacó del verde a falta de cuarto de hora. 

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