<strong>Ivan Rakitic</strong> se enamoró de <strong>Sevilla</strong> y del equipo que lleva el nombre de la ciudad. Una relación que se inició en el invierno de hace 12 años y nadie se atreve a ponerle una fecha para el adiós. Porque el día que decida abandonar su profesión, al siguiente estará vinculado al club en otra faceta. No piensa moverse de <strong>Sevilla</strong> ni del <strong>Sevilla</strong>. Salió unos años a <strong>Barcelona</strong> para demostrar que era de los mejores del mundo en su posición y ganarlo todo. Regresó al <strong>Sánchez-Pizjuán</strong> en cuanto sintió que no podía estar un minuto más sin ese escudo sobre el pecho. Y el tiempo le ha devuelto a una final con el equipo de sus amores nueve años después. De <strong>Turín</strong> a <strong>Budapest</strong>. Como si no hubiesen pasado los años. Ya es el extranjero con más partidos en la historia del <strong>Sevilla</strong>. Y esta historia de amor aún no ha terminado.

