La sinrazón de la violencia ultra azota al fútbol francés que encadena oscuros episodios. El pasado fin de semana comenzó con un partido de la Ligue 2 suspendido después de que un seguidor del Girondins entrase al campo y empujase a un futbolista del rival que celebraba un gol y se cerró con gravísimos altercados en torno a un duelo de la máxima categoría entre Ajaccio y Olympique de Marsella en el que se agredió a un periodista. Pero la alerta se ha disparado con un suceso acaecido con un niño de 8 años que padece un cáncer terminal y su familia, agredidos en medio de un marasmo inadmisible.

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