El speaker del Snowpark de Livigno lo repetía una y otra vez: «Queralt Castellet, ¡qué leyenda de nuestro deporte!». Lucía el sol a cero grados, un día para brillar, y la rider de Sabadell, 36 años, en sus sextos Juegos Olímpicos volvió a meterse en el grupo de las 12 finalistas. Por quinta vez consecutiva. Sólo la inexperiencia le dejó fuera en Torino en 2006. Cuatro de las 11 rivales del miércoles (19.30) no habían nacido.

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