Lo confesó Carlos Alcaraz tras la consecución del Open de Australia, el título que significaba ser el más joven en cerrar el círculo de los Grand Slam. El tenista llegó de madrugada al hotel, tras derrotar a Novak Djokovic, y cenó en la habitación con la compañía de su hermano mayor Álvaro y unos amigos. Su fiesta fue un juego de mesa, lo que más le gusta cuando está inmerso en la competición oficial

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