Este Barça es otra historia. Desde que llegara Xavi Pascual ya no es un equipo que palidece en los instantes calientes ni que tirita ante las situaciones comprometidas, equipo que destila confianza y que despacha a los rivales con buen baloncesto o con oficio, que tanto da si suma otra victoria, ocho de nueve con el gatillazo pasado ante el Madrid. Y en Lyon, frente a un Asvel que se presumía raquítico pero que por momentos pareció Hércules, supo aguantar el tipo y hasta sufrir para después madurar el encuentro y sellarlo cuando tocaba, en un último cuarto de aúpa liderado por un Punter abrasador.

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