Durante unos segundos, Zandvoort rugió. Como lo hacía en el ya legendario 2021. Max Verstappen, el genio de la lámpara y un piloto de verdad, se lanzó con todo, perdió el Red Bull con violencia y soñó, durante unos segundos, con dejar a los imbatibles McLaren atrás. Lo rozó. Solo una patinada y la agresividad de Oscar Piastri le dejaron sin premio. Fueron unos segundos, pero fue momento en el que casi cambia el Gran Premio de los Países Bajos. El campeón murió matando, claro. Pero entregó la victoria al que sigue perfilándose como nuevo nombre en el Olimpo, el de Oscar Piastri. Rey en una carrera donde su compañero, Lando Norris, perdió mucha parte del Mundial.

