Christian Pulisic es Estados Unidos como Gareth Bale es Gales, un empate técnico que no descifra el grupo ni el otro favorito para pasar a octavos, expresada con anterioridad la supremacía de Inglaterra sobre Irán (6-2). Y entre pelotazos y poco fútbol, entre tarascadas y sobre todo carreras, aparecieron los solistas. Primero Pulisic, que regaló un tanto a Tim Weah, pase de ensueño y de muchos quilates; después Bale, que transformó un penalti que cometieron sobre él mismo.

