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Porfa, no te vayas

Fuente: El País Original en elpais.com

Un niño se acercó al coche del ya exjugador del Celta, Gabri Veiga, se asomó a la ventanilla y con un hilito de voz entrañable expulsó una frase que le salió de lo más profundo del alma: “Porfa, Gabri, no te vayas”. Si existe algo capaz de lograr que un jugador se quede en un equipo, no es la acción de un agente o presidente, es el chantaje emocional de un niño. Gabri Veiga sonrió desde el asiento. Le firmó un autógrafo, que ese crío conservará como un trofeo. Arrancó el motor del coche y continuó su camino. Todo el celtismo vive con resignación estos días la salida de uno de los grandes jugadores de la cantera, pero para un niño se va mucho más que eso: se va un ídolo de la infancia.