¿Por qué no te callas, Vini?
Fuente: El País Original en elpais.com
Si mi piel fuese del mismo color que la de Vinicius Jr. y un centenar de desconocidos me llamasen negro de mierda cada día, camino del trabajo, pues quizá pensaría yo que, efectivamente, estoy viviendo en un país racista. No totalmente racista, claro (ni siquiera sé si ese país existe, y me refiero a uno en el que todos sus ciudadanos lo sean, o al menos una gran mayoría), pero algo de racismo debe o puede haber en una sociedad que admite normalizar los insultos racistas a un joven negro y no los despacha con absoluto desprecio, sin medias verdades ni falsos dilemas, da igual si juega al fútbol en el Real Madrid o instala placas de pladur en Paco Mirandilla y Hermanos S.L.: todavía no se conoce virtud que necesite un justificante.