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Popovici gana la “pelea de perros” por dos centésimas

Fuente: El País Original en elpais.com

David Popovici perdió todo durante 199 metros y ganó el oro en los últimos centímetros de lo que él definió como una “pelea de perros”. La multitud convocada en el pabellón profirió un grito de asombro unánime al ver la última agitación en la piscina. Hubo algo mágico en el toque que decidió la final de 200 metros libres disputada ayer en el campeonato de natación de los Juegos. Algo estético, no por bello sino por emocionante en el sentido primitivo de aisthesis, aquella palabra que los griegos prehistóricos, fundadores del olimpismo, empleaban para señalar el conjunto de la vida sensitiva, inaccesible a los razonamientos pero manifiestamente hermosa en el discurso del cuerpo. No fue casual que el poético Popovici, el nadador más plástico que existe, se hiciera con la victoria de un modo agónico e inefable en la turbulenta piscina de París, y que así escalara a lo más alto de un podio por el que han pasado los mejores nadadores de siempre. Un título que define a los gigantes de cada época. A Phelps, a Thorpe, a Van den Hoogenband, a Spitz y a Johnny Weissmüller, este último, también nacido en Rumanía y, como Popovici, campeón olímpico en París, solo que hace exactamente cien años.