Niko Sherazadishvili, una “dolorosa lección” que aprender
Fuente: El País Original en elpais.com
“Un clavo no saca otro clavo”, avisa el yudoca Niko Sherazadishvili. Un hipotético éxito en París no le haría olvidar “la dolorosa lección” de Tokio, donde se quedó sin medalla cuando todos le habían adjudicado el oro antes de tiempo. También él. “Era casi imposible perder por la diferencia con el resto”, admite todavía hoy, cargando una mochila que asegura que nunca desaparecerá. Pero lo impensable ocurrió. Derrotado, se marchó con su familia a Georgia, de donde es originario (nació en Tiflis hace 28 años), y durante un mes rumió si le merecía la pena seguir. “Me planteé dejarlo, me sentía mal conmigo mismo”, confiesa. No compartió con nadie esas cavilaciones, todo se lo comió él, hasta que concluyó que, pese al gran fiasco, el judo era parte de su vida. “Fue conectar con lo sencillo: lo practico porque me gusta”, afirma. Así de básico.