Cualquiera que haya seguido de cerca el tramo del campeonato del mundo de Fórmula 1 que ha transcurrido hasta ahora, perfectamente podrá pensar que la escandalosa superioridad del Red Bull hace que Max Verstappen busque estímulos que le pongan un poco más difícil la celebración de su segundo título consecutivo. En Monza, este domingo (15:00 horas, Dazn), Mad Max tiene un doble incentivo. Por un lado, el actual campeón buscará llevar a cabo su enésima demostración de fuerza, en este caso delante de la marea de tifosi que inundarán las gradas del Templo de la Velocidad para animar a Ferrari. Por si ganar en casa de la Scuderia no fuera suficiente –ya lo hizo el año pasado–, conseguirlo culebreando por entre sus rivales le pondría algo más de pimienta al asunto. Verstappen sustituyó el motor de combustión de su monoplaza y por ello recibió una penalización de cinco posiciones, que, si tenemos en cuenta que finalizó el segundo en la cronometrada, le llevará a arrancar el cuarto una vez aplicadas todas las demás.

