No había transcurrido media hora del derbi de Turín cuando Massimiliano Allegri mandó a calentar a Paul Pogba, este miércoles por la noche. El marcador revelaba un asombroso 1-1. El Torino dominaba el partido con aplomo y el entrenador de la Juventus no resistió la presión. Pogba, que llevaba casi siete meses lesionado y no había disputado ni un minuto de competición desde que fichó libre el pasado verano, se ha convertido para la hinchada y para los dueños del club en una especie de tabla de salvación ante la mayor crisis existencial que sacude a la Vecchia Signora en 125 años de historia.

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