París seguía sumido en un tremendo bullicio, pero Tadej Pogacar todavía conservaba el amarillo encendido. Eran las 21.36 horas cuando el campeón apareció ante el Centre Sportif Jacqueline Auriol, en el número 7 de la allée Louis-de-Funès. Apenas habían pasado unos minutos desde la llegada de Remco Evenepoel y unas horas desde aquella última batalla agónica por las calles de Montmartre. El Tour había terminado, ya lo había celebrado con su pareja Urska Zigart, aunque el hombre que acababa de conquistarlo por quinta vez seguía teniendo compromisos que atender.

