<strong>Los Campos Elíseos no se deberían ver desde la París-Niza 2023</strong>, pero <strong>Tadej Pogacar tiene una misión personal</strong>. La de demostrar que puede dejar a cualquier, incluida a su ‘némesis’ Jonas Vingegaard, rival y la de seguir opositando a ser el gran referente moderno. Que pocos lo discuten, todo sea dicho. En ese plan, <strong>Pogacar no falló. Repitió resolución imperial en el segundo final en alto de la ‘Carrera del Sol’, el Col de la Couillole</strong>, y tumbó cualquier esperanza del brillante David Gaudu y de un Vingegaard que no saldrá muy contento de la ronda gala.

