Otra vez. Un día más, Tadej Pogacar ha vuelto a demostrar por qué es el rival a batir del Tour de Francia y del ciclismo mundial. El esloveno, sin compañeros de equipo ante los últimos 500 metros infernales de la Super Planche des Belles Filles, una ladera sin asfaltar con rampas del 24%, tiró sin miramientos de un pelotón reducido ya a un puñado de favoritos. Por delante, el correoso alemán Lennard Kämna, único superviviente de la fuga, se retorcía y volvía la vista atrás, temeroso ante el acecho del líder.

