Los Monumentos, como la Iglesia, escriben su liturgia en la piedra y el asfalto de viejas carreteras a lo largo de las décadas y eligen a sus sumos sacerdotes, que la ejecutan hermosamente, envidiablemente, Van der Poel en el Poggio de San Remo y en Mons en Pévèle de la Roubaix, y Pogacar, en el Viejo Quaremont de Flandes, y este domingo todos sus fieles quieren ser él, libres, atacante, despreocupado en La Redoute, la cuesta de las Ardenas en la que habitualmente, este domingo también, como ya se sabía, resuelve la Lieja-Bastoña-Lieja, la Decana, que gana por tercera vez.

