Los saltos de esquí son un deporte caprichoso en los Juegos Olímpicos. Los que aterrizan como favoritos no lo son tanto cuando las competiciones comienzan, las leyendas surgen, muchas veces, de la nada y si el trampolín corto sale a escena… todo se eleva al máximo exponente. Ocurrió con un Domen Prevc llamado a entrar en la leyenda. Todo lo que no fuese el dominio de la nueva estrella de Eslovenia iba a ser un sorpresón. Y cuando los focos se posaban sobre su figura, naufragó en una competición que terminó con Philipp Raimund con uno de los oros más inesperados que se recuerdan..

