Phil Mickelson en estado puro. Sonrisa permanente, gafas de sol, pulgar hacia arriba y cháchara continua con los aficionados. El viejo Phil de siempre. ¿O no? Un cheque con muchos ceros ha alterado esa festiva relación del golfista estadounidense con quienes le siguen en el campo. El héroe americano es hoy para algunos un traidor que ha vendido su alma al diablo. Después de cuatro meses apartado del circuito americano por su apoyo a la liga saudí, Mickelson se alistó la semana pasada en la cita inaugural de LIV Golf, en Londres, y ahora compite en el US Open, su eterno sueño.

