Mi historia con el FC Cartagena comienza, como la de muchos otros aficionados, con las excursiones dominicales al estadio, agarrado de la mano de mi padre y de mi abuelo. Lo más singular de mi caso, quizá, es la envergadura de mi compromiso con esos colores. A finales de los ochenta, con solo 18 años, fundé una primera peña. En 2007 creé la primera federación de peñas del club, que presidí hasta hace poco. En 2009 seguí al equipo en todos sus desplazamientos ligueros (excepto a Las Palmas). Y en 2015 me tocó afrontar la situación más complicada como aficionado efesista: ponerme al frente de una plataforma de aficionados para salvar a una institución que ese año entró en concurso de acreedores.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *