Vaya por delante que no conozco personalmente a Pedro Martínez, más allá de unas cuantas ruedas de prensa y alguna conversación con amigos íntimos que le conocen desde hace más de 30 años. Conozco al personaje público, al entrenador de baloncesto, pero no a la persona. Aún con todo, el postpartido de este jueves en el Roig Arena mientras más de 15.000 personas celebraban el pase histórico del Valencia Basket a la Final Four me pareció sorprendente.

