El perfil de los equipos de waterpolo suele ser desigual. Como si la amenaza constante de hundimiento produjera compensaciones radicales. En la selección femenina de España conviven alevines como Elena Ruiz con gigantes como Paula Leitón (Terrassa, 2000), probablemente la más famosa de las campeonas olímpicas de París, célebre por defender su cuerpo hercúleo frente a las burlas de los ultras de X, empeñados en identificar a la mujer inaceptable con el cuerpo que no encaja en la norma impuesta aunque nadie que sea normal podría formar parte de esta selección de waterpolo, por títulos y perseverancia, la dinastía más gloriosa de la historia del deporte de equipos femeninos de España.

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