Con el frenesí de sus 16 años aún y la elegancia absoluta de una caída cuando pelea por la victoria después de demostrar que es el más fuerte deja su huella profunda el asturiano Benjamín Noval en el Mundial júnior de Kigali, entre sones de trompeta y tambores de fiesta en las voluptuosas colinas de Ruanda, muro de Kimihurura, pavés antiguo, allí donde la víspera, Paula Blasi, catalana de 22 años, había marcado territorio en el ciclismo mundial consiguiendo la medalla de bronce en la prueba sub-23.

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