Paleta infinita de verdes bajo el chaparrón asturiano y Anna van der Breggen mira hacia atrás. Lo hace una sola vez camino a lo alto de Les Praeres, durísimo puerto asfaltado por el ayuntamiento de Nava y el gobierno del Principado en 2018 para estrenar la llegada en la Vuelta masculina. Cruza la meta exhausta la neerlandesa, casi sin aire, pero vencedora de la penúltima parada de la ronda femenina. Por detrás, tensa y empapada sobre la Colnago, Paula Blasi detiene el contador a solo ocho segundos. Rebajado el pulso, será momento de pensar en el último baile: el temido Angliru.

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